martes, 29 de junio de 2010

York, primeros días












Llegamos a York el domingo pasado, nos hospeda Viki, una maravillosa señora con una hermosa familia de 2 niños y un marido, James. Nos recibieron como si nos conocieran de toda la vida y se pusieron el uniforme de México para ver el partido contra Argentina, de ello no diré más, pero fue dulce compartir la derrota con los Ingleses.

York es una ciudad increíble, se respira un aire muy distinto al de Guadalajara y lo primero que se puede percibir son las enormes banquetas que inevitablemente ponen en una situación vergonzosa -si de competir se tratase- al ancho de las calles: no hay una sola de más de dos carriles y en ellas conviven ciclistas, autobuses, automovilistas y algunos patos que se atreven a cruzar sin miedo las "avenidas".

Una muralla encierra la ciudad que fué fundada hace casi 2000 años por el pueblo romano. Y sólo es posible entender que una ciudad conserve su patrimonio de tal manera cuando se observa que la supuesta modernidad occidental no ha hecho de las suyas infestando de automóviles e industrias la ciudad. Por el contrario, el progreso que aquí se respira es uno muy distinto del que proclaman muchos personajes en México. El progreso en York se traduce directamente en calidad de vida para sus habitantes. No hay prisas, la gente camina a su trabajo o pedalea la ciudad sin problema alguno. El transporte público está articulado con una serie de estacionamientos en las afueras de la ciudad que te permiten dejar el auto y moverte sin él por el resto del día, en caso de vivir lejos. El centro es prácticamente de los peatones, con algunos accesos para tránsito local y para los camiones.

La conferencia "Hacia Ciudades sin Auto" ha sido un éxito hasta ahora. Gente de Croacia, Eslovaquia, Brasil, EUA, Inglaterra, México, Australia, Suiza, Rep. Checa, Alemania, Sudáfrica, Austria, Estonia, ha estado discutiendo las ciudades del futuro (que debe ocurrir ya): cómo resolver los problemas de movilidad, cómo hacer espacios para la gente y no para los autos, cómo salvar las brechas de la miseria, cómo hacer urbes equitativas a través de una buena gestión del territorio; cómo involucrar a la gente en todos los procesos de planeación comunitaria y cómo transformar un capitalismo salvaje en economías locales y sustentables...Todo a través del empoderamiento de la sociedad civil.

Las ponencias han variado desde recorridos históricos sobre la muerte de la vida peatonal en Inglaterra y las estrategias de resurrección de la misma, hasta la psicología de la dependencia al automóvil que ofrece muchas sensaciones de seguridad, control, identidad a cambio de la pérdida de libertad y capacidad de reacción ante la incertidumbre. También se ha hablado mucho de cómo sacar a los autos de muchas ciudades de Europa, que aunque tienen entre 15% y 30% de tráfico ciclista y altos porcentajes de transporte público, aún compiten con un 25-30% de uso de automóviles que pone en peligro la calidad de vida en Europa.


600 millones de autos hay en el mundo que ocasionan 1.2 millones de muertes cada año. Esta es la realidad que el movimiento "Ciudades sin Auto" (carfree movement) enfrenta con especialistas de variadas disciplinas. Seguiremos informando con detalle de las ponencias y las reacciones ante los datos de la realidad mexicana.

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